| alexandra ( @ 2009-06-03 14:40:00 |

De Tucson a Las Cruces, un pueblo de Nuevo México cercano a El Paso hay unos 450 km. Otra paliza cruzando la inmensidad desértica que son estos dos estados. Nos levantamos a las 4 para tenerlo todo cargado y estar a las 5 desayunando en un diner cercano al hotel que habíamos visto el día anterior.




Me pedí el stack de pancakes, eran dos enormes pancakes, en serio, enormes, que no me pude ni acabar, bañadísimos en sirope. Era mi primera experiencia con los pancakes en Estados Unidos y la primera de mi vida con el sirope, y casi me volví loca. Creo que nos debimos beber como un litro de aguaché (aguachirri+café) con la tontería de ir rellenándolo.










Fuimos a la parte más antigua de Tucson que no habíamos podido ver el día anterior por la avería del coche (todo desde el coche para no perder tiempo y salir disparados a Las Cruces)















Desde muchas millas atrás y repetitivamente se viene anunciando "The Thing"; ya habíamos leído que era una mamarrachada de las grandes pero por 1$ queríamos verla, así que paramos. Mamarrachada se queda corto.






Básicamente son unas cuantas naves con un montón de objetos antiguos y rarísimos y "la cosa" es básicamente un coche que supuestamente perteneció a Adolf Hitler, pero como pone en el cartel "The thing is that no one knows if it's true". Y tal cual. Así que lo dejamos atrás y continuamos nuestro largo camino.



Paramos en Steins, un pueblo fantasma, pero estaba cerrado porque se ve que es propiedad privada; de todas formas daba muy mal rollo todo aquello.









Hacia mediodía o poco antes, llegamos al motel que teníamos en Las Cruces.







Dejamos los cacharros y nos fuimos a Mesilla, un pueblecito parte de Las Cruces, que fue territorio disputado entre México y Estados Unidos y que durante la guerra civil americana incluso fue capital de Estado, y eso que ahora solo tiene 2000 habitantes. Es un pueblecito estampa de New Mexico, muy bonito, con muchos chilis y donde esta la cárcel donde condenaron a Billy el Niño, aunque luego se escaparía.






Como ya era tarde (la 1:30 / 2), nunca dejéis que se os haga tan tarde por esos lares o no comereis ni en broma, nos fuimos pitando a ver si encontrábamos donde comer y porque los dioses quisieron encontramos un mexicano.




Después, nos fuimos a dar una vuelta por Las Cruces. Las ciudades o pueblos por estos estados no suelen tener, por lo que vimos, un centro claro, son enormes eso si, aunque tengan pocos habitantes. Las casas o son las típicas de adobe naranja o bien son remolques o casetas de obra, la verdad es que no se muy bien como pueden vivir ahí.



Estabamos supercansados y tuvimos que elegir, o visitar El Paso y pisar un rato Texas o ir a el desierto de White Sands, una reserva natural, y elegimos lo segundo.












Era impresionante, la arena era blanca como las hojas de papel o la nieve, estuve trasteando con la cámara y no se aprecia lo blanquísima y fina que era y como se reflejaba el sol.








Con la tontería se nos hicieron las 8 y volvimos al motel.