| alexandra ( @ 2009-06-07 09:45:00 |

Después del palizón inhumano del día anterior, decidimos tomarnos éste de relax. Nos levantamos a una hora prudente - léase las 6:30 aproximadamente - y bajamos a un diner cercano al hotel que estaba abierto las 24h.






Yo obviamente me pedí tortitas, mi combustible incondicional ahogadísimas en sirope y Pep un tradicional americano también, consistente en huevos fritos, pan, hash browns y bacon - sin colesterol -.






Cogimos el coche y salimos de Flagstaff en dirección al Gran Canyon que está a una horita y media aproximadamente, algo chupado para nosotros.



Os pensabais que el Gran Canyon estaría rodeado de desierto eh... pues no! es un parque natural con sus bichis. Llegamos hacia las 9, pagamos la entrada y fuimos hacia el sector oriental. El Gran Cañon se separa en dos, el South Rhim, por el que nosotros entramos, abierto todo el año, y el North Rhim, a 8 horas del South, que solo abre unos pocos meses al año. Lo que hay son miradores por los que te puedes parar y caminar un rato por los bordes y tal.
Me estrañó mucho el color que tenía todo, no sé si era la luz o algo pero me parecía un rojo superclaro, y en las fotos no se veía nada bien... se la enviaré a Iker Jiménez.


















Hicimos algún senderito, perseguí alguna ardilla e hicimos todo el camino en coche que rodea el South Rhim, pero aquello se acaba enseguida a menos que vayas a hacerte todos los senderos rollo trekking o te lleves el picnic como hace la gente, así que hacia las 11 ya lo habíamos visto todo y decidimos bajar hacia Williams - a media hora de Flagstaff y una del Canyon a comer -.
Williams es otro pueblo mítico de la 66, esta lleno de diners y tiendecitas aunque es bastante enano. Comimos en un diner decorado a los años 50 llamado Twisters muy popular.
Me pedí un cherry float que estaba rico rico y el especial del día, 1/2 rack de costillas de cerdo a la barbacoa superjugosas, cuya carne se deshacía en la boca, y Pep una hamburguesa algo así como enorme.














Como ya no teníamos gran cosa más por ver, nos fuimos a dar una vueltecita por el pueblo.








Como todavía era bastante pronto, cogimos el coche y fuimos hacia Flagstaff, y de allí, nos dirigimos al sur, para ir a ver unos pueblos de montaña de la zona, entre ellos, Sedona, algo así como un superpunto de vacaciones.











En efecto, acabamos llegando a Sedona pero nos rayamos un montón con el pueblo y los alrededores porque tardamos mil en hacer un trayecto mucho más corto, entre los lentorros, las obras y la carretera de tortugas. Así que en vez de hacer la ruta sugerida, dimos media vuelta y nos volvimos a Flagstaff. Al llegar, fuimos a buscar una lavandería donde hacer la colada y dimos una vueltecita por el pueblo.














Volvimos al hotel, el Weatherford, y lo husemamos un poco, la verdad es que es un hotel precioso.




Y nos fuimos a dormir poco después. Supuestamente nos tenía que quedar un día más en Flagstaff pero como ya dije, habíamos calculado mal, así que al día siguiente teníamos que salir hacia Las Vegas.