| alexandra ( @ 2009-06-12 08:52:00 |

Día 15: Yosemite
Yosemite, copiado directamente de la Wikipedia El Parque Nacional de Yosemite se ubica a aproximadamente 320 km al este de San Francisco, en el Estado de California, Estados Unidos.
El parque cubre un área de 3.081 km² y se extiende a través de las laderas orientales de la cadena montañosa de Sierra Nevada (Estados Unidos)
Nos levantamos a las 7 y desayunamos en la habitación - primer fallo - y nos fuimos al parque. Se supone que está abierto las 24 horas, pero también se supone que se tiene que pagar para entrar, y como no había nadie nos "colamos". Como ya he comentado, una cosa es llegar al parque, y otra, estar en el parque. Eso significa que desde la entrada hasta lo que quieres ver pueden haber facilmente 2 horas de coche.
Nada más entrar fuimos al Mariposa Groove, donde están casi todas las secuoyas gigantes. Allí, dejamos el coche y nos fuimos a hacer "senderismo" - de seguir el sendero básicamente, una buena hora y media.







Buscadme!




Cuando nos cansamos de ver piñas y ya no veía más ardillas (principal incentivo) volvimos y nos fuimos por otro camino a ver el famoso Grizzly Giant.





Drama: sabeis cuando de golpe os sentís tan cansados o cansadas que se os cae todo el cuerpo y no os podeis ni arrastrar? Pues nos pilló exactamente el mismo bajoncito a los dos. Yo me hubiera tirado ahí entre las piñas y me hubiera puesto a dormir.
Supongo que nos salió todo el cansancio de las dos semanas y como habíamos desayunado poco... pues pam!
Así que resolvimos que lo más sabio era volver a Oakhurst a por lo menos comer. Pep parecía un zombie conduciendo y de hecho hasta se saltó el stop de la entrada donde se ha de parar obligatoriamente para estupor de los rangers. Así que a las 12 en punto nos plantamos delante de una cafeteria que estaba al lado del hotel. Me pedí un turkey sandwich, muy rico y Pep una burger, para variar.





Con las pilas recargadas ya era otra cosa! Así que volvimos a subir a Yosemite. Esta vez tomamos el camino de la entrada del parque que llevaba a Glacier Point.



Las vistas desde este punto son de lo más bonito que he visto en mi vida, se puede ver todo el valle de Yosemite, todas las cataratas, es impresionante. Y los colores, no se pueden ni explicar.



















Flying squirrel!






Luego bajamos hasta Yosemite Valley, como a una hora y pico desde la cumbre donde estábamos.






Nos dieron cerca de las 5 y queríamos volver antes de que anocheciera porque los caminos eran bastante chungos, pero antes de salir vi un riachuelo y la verdad es que me gustan mucho. Habían dos judíos de picnic a los que se ve que les haciamos gracia.







Día 16: Yosemite
Nos levantamos a las 6 y a las 6:30 eramos los primeros en el restaurante contiguo al hotel. Como iba a ser un día largo no queríamos que nos pasara como el día anterior así que desayunamos bien: pancakes y Pep su tradicional bacon con huevos con patatas con tostadas.






Aunque Yosemite está a 15 millas de Oakhurst, llegar hasta el valle cuesta cerca de dos horas. La entrada a Yosemite la tuvimos que pagar el día anterior la segunda vez que entramos, y cuesta como sobre 25$ y vale para 7 días.

Lo primero que hicimos al bajar al valle, fue ir a visitar una de las primeras cascadas, la Brideveil Fall. Hacía un frío que te **gas.







Estabamos literalmente debajo de la cascada así que nos mojamos cosa guay.

En el valle de Yosemite hay una carretera que lo atraviesa de ida, y otra de vuelta, y lo único que haces es ir siguiéndola, a coche, bici o pie y parándote allá donde se puede.






Aparcamos cerca del Yosemite Village, visitamos el museo, y comenzamos una caminata por aquella zona que lleva a diferentes cataratas y puntos de interés.




ésta es la ardilla de la historia interminable



Sabes que hay una catarata cerca por el ruido y porque la temperatura baja como 10 grados de golpe.











Nos acercamos al pueblo de nuevo, nos refrescamos y compramos un par de recuerdos para un amigo de Pep que es muy fan de escalar y Yosemite es como un templo.








Desde el pueblo a Mirror Lake hay como dos horas de caminata. Como había niños bañándose, me saqué los kets (a mi me falta tiempo para descalzarme) y metí mis pezuñitas en el agua y casi me muero de lo fría que estaba. Se me pusieron hasta los tobillos rojos y no recuperé la sensibilidad hasta un rato después. Como se dice en catalán Qui no té seny no té fred"










Ya lo último que nos quedaba por visitar era el Capitán, una roca enorme que es como la insignia del parque.





Llegamos al hotel que ya era de noche y no tardamos mucho en irnos a la cama. Al día siguiente ibamos a San Francisco, la última parada y además devolvíamos el coche, que la verdad sea dicha, tenía yo ya unas ganas tremendas.